Seg2: “mens sana in corpore sano“. Los retos del triatlón.

Global Technology © 2019 | Todos los derechos reservados | Política del sistema de gestión | Declaración medioambiental Declaración de conformidad ENSAviso Legal

  • Twitter Social Icon
  • LinkedIn Social Icon
Please reload

Entradas recientes

LA SEGURIDAD INTEGRAL Y EL SISTEMA PIC

September 29, 2017

1/4
Please reload

Entradas destacadas

Seg2: "mens sana in corpore sano". Los retos del triatlón.

June 21, 2018

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jenifer Solís Hervías - Responsable de Planeamiento de Seguridad de Global Technology

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Enrique Polanco González - Director de Seguridad Global de Global Tecnology

 

 

Según se cuenta, en la antigüe­dad romana la frase “mens sana in corpore sano” se refería a la necesidad de orar para disponer de un espíritu equilibrado en un cuerpo equi­librado. No han cambiado mucho las cosas. Veamos si la seguridad podría beneficiarse mejorando esa capacidad de equilibrio.

 

Lo primero que debemos diluci­dar es si ese equilibrio sería bueno o si nos abocaría a una mediocridad no deseada. Como de costumbre, seguro que habrá ideas de todo tipo, con ve­hementes defensores del equilibrio y otros, igual de vehementes, defensores de la más profunda especialización.

 

Retomando el título que introdu­cía estas líneas, trataremos de compar­tir aquí la idea –exponiendo a priori lo que esperamos concluir– de que el equilibrio en la seguridad es un fac­tor determinante de la eficiencia de la misma y de la consecución de resul­tados que de otra forma sería muy im­probable conseguir.

 

Así, observando un importante evento de atletismo, en el que compe­tían atletas de varias disciplinas partici­pando cada uno solamente en una es­pecialidad muy determinada, aunque en algunos casos lo hacían en diversas variantes de las mismas, se apreciaban las grandes marcas conseguidas por los vencedores; pero cerca de ellos se en­contraban los derrotados, muy bue­nos en lo suyo, con el amargo sentir de que nadie podría ayudarles ni pres­tarles la milésima que les había faltado. Tratando de ver si había alguna capa­cidad de apoyo, miramos a otras zo­nas del mismo campus, pero no podía­mos establecer ninguna conexión entre lo que hacían los distintos grupúscu­los ensimismados en su exclusiva tarea. Sin embargo, en otra competición to­talmente separada, había un grupo de otros deportistas, triatletas les llamaban, que iban saltando de una disciplina a otras completamente dispares, y se po­dría decir que casi antagónicas, con una agilidad y una limpia transición que casi hacían olvidar sus “mediocres” marcas individuales, comparadas con las de los especialistas.

 

 

Al igual que siempre que hemos co­mentado el tema de Seg2 (física y ci­ber), hemos tenido en cuenta sus po­sibles ampliaciones a Seg3, Seg4… Segn, añadiendo al mismo discurso otras disciplinas de la seguridad global (medioambiental, laboral, inteligen­cia…). Podríamos hacer el mismo ejer­cicio de similitud con el triatlón, pen­tatlón o decatlón. Para ello, sería con­veniente que hiciésemos un ejercicio de abstracción, y al pensar en los si­guientes comentarios sobre el equili­brado, y por supuesto también com­petitivo, deporte del triatlón, los fuése­mos extrapolando hacia nuestras ideas de cómo y por qué se debería conse­guir la implantación de un sistema de seguridad suficientemente especiali­zado, pero armónico y equilibrado, con capacidad de apoyarse interiormente y formar una cadena en la que no fa­lle ningún eslabón y una red impene­trable contra la que no haya nada que hacer. Lo dicho, pensemos en nuestras inquietudes y emulemos en lo que se pueda a los buenos deportistas.

 

 

Multidisciplinariedad

 

Nuestro triatleta practica un deporte multidisciplinar, en el que busca un equilibrio entre todas sus disciplinas. Sabe que se descompensa mucho el cuerpo si ejercitase solo una. En la mor­fología del cuerpo se producen cam­bios en función del tipo de deporte, la musculatura principal y la disciplina rea­lizada. Tampoco es lo mismo la morfo­logía tipo entre un nadador y un corre­dor, pero como tampoco lo es entre un atleta de velocidad y uno de fondo. Tal vez nos pase lo mismo cuando una em­presa, por los motivos que sean, incluso por moda o por alarma social, se vuelca hacia un determinado tipo de seguri­dad minimizando los recursos de otras. Y del mismo modo, habrá que tener en cuenta que no todas las capacidades son válidas para todas las personas. Es­tas también tienen su “morfología” en cuanto a aptitudes, actitudes o conoci­mientos.

 

Una gran ventaja de nuestro cam­peón es que no se lo juega todo a una carta que, al igual que en seguridad, si pierde queda derrotado y el adversa­rio se lleva el trofeo. El triatleta, cuando tiene una merma de capacidades o un pequeño fallo en una de sus discipli­nas, puede compensarlo con un mayor esfuerzo en otra y tratar de conseguir un buen resultado global que le per­mita el triunfo.

La triatleta –sí, no es fácil nombrar permanentemente los dos géneros en cada frase, pero los que suscribimos este artículo, evidentemente, no tene­mos dudas al respecto– no empezó di­rectamente a practicar este multide­porte, sino que comenzó su vida de­portiva practicando uno determinado y dando algún que otro bandazo hasta encontrar el que mejor se adaptaba a sus gustos, a su morfología o, simple­mente, a las capacidades que disponía en ese momento para hacerlo. En segu­ridad difícilmente tenemos la suerte de empezar libremente con la convergen­cia y suele ser una evolución a la que nos llevan las circunstancias exterio­res o incluso exigida por la normativa. Pero, ¿por qué ese cambio?, ¿qué moti­vaciones le impulsan a ello si sabe que en otras disciplinas no será tan buena como en la que siempre ha practicado? La respuesta que nos dio parecía bas­tante coherente y, para nuestro caso, to­talmente extrapolable.

 

Como ella, hay gente, los menos, que comienza a practicar triatlón desde cero. También hay personas que co­mienzan con el triatlón porque ante­riormente se han dedicado a realizar al­guna de las tres modalidades que lo componen y consideran que han cum­plido su etapa competitiva en esa espe­cialidad o porque con motivo de alguna lesión, encuentran en la natación o en la bici una forma alternativa de seguir adelante mientras se recuperan. Suena parecido a cuando sufrimos un bache en temas de seguridad.

 

Nos hablaba de nuevos retos, nuevas motivaciones, beneficios a nivel cardio­vascular, ser más completa y de evitar sobrecargas al realizar entrenamientos muy específicos, ya que de esta forma se podrían evitar lesiones y la carga no solo estaría centrada en un grupo mus­cular derivada de la práctica de una sola disciplina. En ocasiones, cuando cam­bian las circunstancias por lesión o por­que hay nuevas motivaciones, cambia lo que hasta el momento había sido la disciplina preferida. Aunque el vocabu­lario sea distinto, con un poco de ima­ginación podríamos sentir que está­bamos hablando de disciplinas de se­guridad y de los problemas que nos pueden provocar cuando nos centra­mos en una sola.

 

¿Y en quién se pueden apoyar para comenzar estos cambios? Pues se puede hablar, por ejemplo, de las ven­tajas de estar en un club de triatlón en lugar de realizar un entrenamiento in­dividual. Las ventajas serían entrenar con otros deportistas con tus mismas inquietudes, de forma que se pue­den exponer sus experiencias y acon­sejarse mutuamente. ¿No es acaso lo que deberíamos conseguir en nuestros “clubs” de directores de Seguridad o si­milares? ¿Podremos encontrar alguno en el que haya una buena cantidad de “triatletas” convencidos y que proven­gan de todas y cada una de las disci­plinas de la seguridad? No parece fá­cil, ¿verdad?

Conclusión

 

En conclusión, no queremos, ni pode­mos, negar la necesaria especialización de un elemento determinado, pero es­tamos buscando una gestión de la se­guridad que, como ese triatleta, domine varias disciplinas con un solo corazón y piense y actúe como un todo armónico, capaz de realizar una misión compleja ante un enemigo global.

 

Varios atletas unidisciplinares, total­mente especializados, pueden conse­guir excelentes marcas individuales, incluso pueden ir en el mismo auto­bús o asistir a un mismo evento, pero no pueden formar un equipo impe­netrable en el que pudieran echarse una mano unos a otros o suplir las ca­rencias de un compañero ante un rival que pudiera superarle.

 

Necesitamos personas que lideren la seguridad con el ánimo de un triatleta, sin temer a introducirse en otras disci­plinas en las que nunca será un espe­cialista, pero que ayudarán a entender el sistema como un todo y a buscar el necesario equilibrio capaz de re­ponerse cuando una parte se debilita y seguir ofreciendo un buen escudo ante el adversario.

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Síguenos
Please reload

Buscar por tags